Blog

CUÁLES SON LAS PRINCIPALES AVERÍAS ELÉCTRICAS

Las averías en los hogares son claramente un fastidio, sean del tipo que sean, pero cuando hablamos de averías eléctricas…ya son palabras mayores, ya que éstas son peligrosas, no solemos tener muy claro por dónde puede salir una avería eléctrica, qué consecuencias pueden tener, o en qué momento, es decir, nos produce pánico la incertidumbre, que la consecuencia de un fallo eléctrico no sea un simple apagón, sino un incendio, o incluso una descarga eléctrica, esto es lo que las hace realmente peligrosas, y lo que nos asusta de este tipo de averías, que no es poca broma.

Principales averías eléctricas

Por este motivo nos hemos decidido hoy a hablar de cuáles son las principales averías eléctricas. El miedo al peligro es siempre mayor por el no saber, por el no contar con los conocimientos adecuados, por la incertidumbre que comentábamos antes, por ello, hoy pretendemos que esta incertidumbre y pánico a las averías eléctricas disminuyan un poquito en cada uno de nosotros gracias a la información de cuáles son las principales averías eléctricas, y cómo tenemos que actuar ante cada una de ellas.

No es necesario decir que la mejor forma que tenemos de evitar averías eléctricas, como ocurre con cualquier tipo de averías, es conseguir siempre un buen mantenimiento de nuestras instalaciones eléctricas, riguroso y continuado en el tiempo. Un buen mantenimiento evitará averías, y en consecuencia reducirá la cantidad de las mismas, pasando solo a estar expuestos a averías que no podemos controlar, ya que se deberán a algún fallo imposible de prever, con lo que disminuiremos las posibilidades de averías, y este ya es un gran logro.

Las principales averías eléctricas podemos resumirlas en tres, sobrecarga, cortocircuito, y pérdida de aislamiento. Estas son las más comunes, y las que más se repiten día a día en muchos domicilios particulares.

Sobrecarga

¿Qué es la sobrecarga en un circuito eléctrico? Nos hacemos esta pregunta, como nos la haremos con las demás averías eléctricas, porque lo que nos interesa es saber, conocer, contar con la información necesaria para entender, y así, olvidarnos del pánico o el miedo si nos ocurre en cualquier momento. Y además, vamos a tratar de dar una explicación sencilla, que podamos entender los mortales, sin necesidad de ser electricista, ya que la mayoría de las veces no entendemos los tecnicismos utilizados por especialistas, y nuestro objetivo es entender la información para saber qué está ocurriendo.

¿Qué es la sobrecarga? Los circuitos eléctricos están preparados para soportar una carga eléctrica determinada previamente, es decir, nosotros contratamos en cada domicilio u oficina la carga eléctrica que queremos para nuestro circuito, y esa es la carga que soportará, no más. Al pasar de esa carga eléctrica, es decir, al enchufar más aparatos eléctricos de los que puede soportar, o aparatos eléctricos con necesidad de una carga de electricidad superior, el circuito no responderá, porque no podrá soportar tal cantidad de corriente exigida, y los fusibles o disyuntores harán su trabajo de protección eléctrica y se activarán, es decir, saltarán, apagará el circuito eléctrico, y evidentemente nos quedaremos sin luz hasta que se vuelva a restablecer. Debemos tener en cuenta el tipo de carga eléctrica que tenemos contratada para no pasarnos de ahí, y si es necesario deberemos contratar una tarifa mayor, ya que aunque los fusibles están para protegernos, puede provocar daños mayores

Cortocircuito

¿Qué es un cortocircuito? Si se unen los extremos o una parte metálica de dos conductores de distinta polaridad, los cuales han perdido su recubrimiento que los aislaba, provoca la anulación en el circuito eléctrico, y esto hace que se pierda el equilibrio que siempre proporciona la Ley de Ohm. Al ocurrir esto, se produce una elevación muy fuerte e inesperada de la intensidad de la corriente, un excesivo calor en el cable que hace que se produzca el temido cortocircuito. Por la gran temperatura que provoca este incremento de la intensidad de la corriente en ampere al producirse el cortocircuito, se puede llegar a derretir el forro aislante de los conductores o cables, quemar el equipo o dispositivo completamente, e incluso, llegar a producir un incendio.

Pérdida de aislamiento

¿Qué es la pérdida de aislamiento? Al perder el aislante, no solo estamos expuestos a un cortocircuito, ya que este problema de aislamiento provoca que la carcasa metálica del dispositivo o equipo que sea se energice, por lo que al tocarlo podría provocar una descarga eléctrica. Esto puede suceder por diversas causas como el paso del tiempo, que se produzca algún corte en el aislante, o que directamente se haya aislado mal. Por ello es muy peligroso no realizar una buena instalación eléctrica, debemos incorporar medidas que protejan de estos fallos, y sobre todo mantener siempre un buen mantenimiento de la misma.

Es imprescindible contar con un buen profesional en electricidad para realizar instalaciones correctas, y sobre todo para conseguir un buen mantenimiento con revisiones periódicas.

 

Ahorra en electricidad en casa con estos trucos

Está muy claro que a todas las personas les encantaría tener que pagar menos en la factura de la luz. Buscar trucos y mecanismos para poder ahorrar en electricidad es algo que está en la mano de los usuarios, quienes sólo tendrán que esforzarse un poco y seguir a rajatabla una serie de indicaciones. Lo que no podemos negar es que el suministro de energía es fundamental para que las personas puedan llevar a cabo sus vidas cotidianas con garantías, lo que genera una cierta dependencia de la electricidad. Más abajo repasaremos algunos de los caminos directos hacia el ahorro. Y es que todos los pequeños detalles cuentan, ya que granito a granito podemos hacer una montaña de ahorro.

No estará de más sellar las ventanas y las puertas. Será interesante pasar a localizar las rendijas de la vivienda, que se situarán en la zona de debajo de la puerta de entrada y en los bordes de las ventanas; como alternativa, podremos instalar burletes, que son unas tiras adhesivas hechas de espuma, caucho o silicona. Otro truco será el de sellar las cajas de las persianas, de manera que se puedan meter en ellas láminas de poliespán, corcho, espuma u otro tipo distinto de aislante; así en invierno se impedirá que el calor se vaya y en verano se evitará que salga el frío.

Mejorar la capacidad de aislamiento de la casa siempre contribuirá a ahorrar. No podemos dejar pasar por alto que el cincuenta por ciento del consumo de energía se debe por lo general al gasto que ocasiona la calefacción. Por tanto, si la vivienda está aislada convenientemente será mejor. Para ello, ayudaría aislar los techos y las paredes exteriores y cambiar las ventanas de toda la vida por ventanas con marcos de PVC y con cristales de doble capa. Es cierto que estos cambios afectarán al bolsillo del inquilino, pero a largo plazo le merecerán la pena, porque no dejará de ahorrar energía mes a mes.

Se recomienda emplear equipos de calefacción que se comporten con eficiencia. Lo mejor será reemplazar los radiadores eléctricos por bombas de calor de clase A. Las calderas de condensación también supondrán un mayor ahorro que las calderas tradicionales que tendremos instaladas en casa. No hay que olvidar que cada kilovatio por hora eléctrico que se consume es igual a tres o cuatro kilovatios por hora térmicos.

En el caso de que la vivienda no instalados termostatos por zonas, lo más conveniente será poner llaves termostáticas en los radiadores, ya que son económicas y controlan muy bien la temperatura de cada estancia, de manera que sea más difícil acabar despilfarrando energía. Otra opción es instalar termostatos digitales programables por áreas, lo que servirá para programar las distintas temperaturas en función de un horario más o menos organizado por el usuario.

Tener muy controladas las temperaturas a las que se programan los aparatos de aire acondicionado o de calefacción es fundamental. Lo conveniente sería tener trabajando los aparatos en invierno entre los diecinueve y los veintiún grados, mientras que en verano se aconseja mantener la temperatura entre los veinticuatro y los veintiséis grados. Pasarnos en invierno con la aclimatación de la casa nos saldrá caro, pues un simple grado de más puede repercutir en un consumo de hasta un siete por ciento más.

Como siempre, aprovechar las condiciones naturales será una gran alternativa. Y es que aprovechar la energía del sol es una buena forma de ahorrar; en invierno se aconseja abrir las persianas en las horas de sol, mientras que en verano es recomendable abrir las ventanas a primera y última hora del día para que el frescor entre en la casa. Otro truco para ahorrar es ajustar la potencia eléctrica contratada, algo que se puede hacer en función de los cálculos de sumar las potencias de los principales aparatos de la casa encendidos.

Las luces LED puede ser una oportunidad óptima para ahorrar, por lo que es muy aconsejable apostar por el LED en lugar de las viejas bombillas halógenas o incandescentes; el ahorro puede llegar a ser de hasta un ochenta por ciento. Además, los LED tienen una duración treinta veces mayor que las luces incandescentes y quince veces mayor que las halógenas.

Apostar por las energías renovables, desconectar siempre los aparatos eléctricos que no se estén utilizando y decantarse por las tarifas de discriminación horaria son otras vías que conducen hacia el ahorro. No obstante, tampoco estará de más buscar asesoramiento profesional. Y es que los técnicos, los especialistas, los operarios y los expertos en el mundo de la electricidad siempre manejarán las claves pertinentes para ayudar al usuario. Es en estos tiempos de crisis cuando cada vez más personas han confiados en estos trucos para ahorrar en la electricidad de la vivienda, algo que a final de mes se agradece.

Haz tu casa más eficiente y cambia tu instalación eléctrica

Apostar por una mayor eficiencia en la vivienda siempre será algo positivo, por lo que todos los esfuerzos encaminados en esa dirección serán de agradecer. Lo primordial es aprender a aprovechar la energía y a no despilfarrarla. Llegado el momento, el cambio de la instalación eléctrica puede ser una buena oportunidad para hacer la casa más eficiente y para decantarse por el ahorro y por el respeto al medio ambiente.

Y es que puede ocurrir que el sistema eléctrico de una vivienda se haya vuelto del todo obsoleto y precise de una renovación completa. Este proceso deberá llevarse a cabo con cautela y con conocimiento de causa, ya que la electricidad no es ni mucho menos un juego. Aunque se necesite tal vez hacer una inversión económico respetable, puede ser una oportunidad para lanzarse a ahorrar a largo plazo, por lo que la maniobra terminaría compensando tarde o temprano.

La instalación eléctrica que vaya a colocarse debe estar sustentada en una serie de normas y reglas de total seguridad y de respeto a la electricidad y a su universo. Lo primero será trazar una planificación por la que guiarnos a la hora de acometer las tareas de cambio de la instalación eléctrica. También deberíamos tener clara la estimación de lo que vamos a gastarnos; por ejemplo, saldrá por algo más de dos mil quinientos euros llevar a cabo el cambio de instalación eléctrica de un piso de cien metros cuadrados son un salón, un par de habitaciones, un cuarto de baño y demás zonas comunes.

No obstante, hay muchos métodos para orientar la naturaleza potencial de la vivienda hacia unos márgenes de mayor eficiencia energética. El aislamiento térmico de las fachadas y los techos resulta fundamental; de este modo podremos asegurarnos de que en invierno no se pierde el calor almacenado de la calefacción, y tampoco en verano se pierde la frescura del aire acondicionado.

Como no podía ser de otra forma, todo este aislamiento en la climatización de los espacios de la casa repercute positivamente en el ahorro a final de mes. Y es que así se gastará menos electricidad en la búsqueda de alcanzar unas temperaturas de confort; si multiplicamos este ahorro diario por trescientos sesenta y cinco días, el resultado será un muy importante ahorro energético, lo que nos indicará que vamos por el buen camino hacia la eficiencia.

Sumidos en el escenario de tener que cambiar la instalación eléctrica de la casa, se abre la oportunidad de instalar energías renovables que sustituyan parte de los circuitos eléctricos. Por ejemplo, la energía solar térmica es ideal para lograr un mayor aprovechamiento de los ratos del sol, y puede emplearse para el agua caliente sanitaria y la calefacción. Es por esto por lo que, si se está envuelto en la planificación de un cambio de instalación eléctrica, será conveniente analizar las ventajas de las energías renovables, de modo que la electricidad se convierta en un elemento complementario y mucho más eficiente.

Cambiar las lámparas de la vivienda por otras luces más eficientes será lo idóneo. Y es que muchas de estas luces son las responsables de que la factura vaya engrosándose poco a poco, lo que supone que sea uno de los campos con más margen para ahorrar. Tecnologías tan eficientes y ventajosas como las LED se antojan toda una opción cien por cien recomendable. No hay que dejar pasar por alto que las LED son mucho más económicas, aportan más calidad y velan por un mayor cuidado del medio ambiente, por lo que son todo ventajas.

Tampoco estaría de más reemplazar el sistema de calefacción por otro mecanismo más eficiente, algo que afectaría de manera positiva al ahorro en el consumo. Con un equipo de alta eficiencia se estarían sentando las bases en la vivienda para ahorrar en la factura de la luz, sobre todo en la parcela de gasto más vinculado a la calefacción. Instalar en el hogar estos equipos es apostar de manera decidida por la eficiencia.

No obstante, como no podía ser de otra forma, el asesoramiento de los profesionales del sector se antoja como una de las vías más recomendables a la hora de afrontar el cambio de instalación eléctrica. Muchos de los protocolos eléctricos y de los dispositivos de la vivienda han podido quedar obsoletos y desfasados, por lo que lo más recomendable es estar lo mejor informados posible acerca de los métodos de eficiencia energética que encontramos en estos días.

Renovar los vidrios y los marcos de la puerta, aprovechar el calor que entra de la calle bajando las persianas o colocar aparatos de luz menos potentes en lugares en los que sea pertinente hacerlo son algunos secretos para seguir avanzando hacia la eficiencia. Los expertos y especialistas del sector de la electricidad, a buen seguro, saben cumplir nuestros deseos cuando se encarguen de cambiar toda la instalación eléctrica.

Consejos para deshacerte de las pilas y las bombillas que no funcionan

Hay que tener cuidado con las pilas y las bombillas que han dejado de funcionar y a las que nunca más vamos a volver a dar uso; por supuesto que no es recomendable echarlas a la basura con el resto de residuos orgánicos, esto es algo que tenemos que tener del todo claro. Y es que resulta de lo más habitual que a algún cajón de la casa vayan a parar las pilas y las bombillas, como paso previo antes de que desaparezcan del hogar.

Ojo, porque pueden contaminar de una manera considerable el medio ambiente si se les da la salida inadecuada; los metales pesados poseen algunos productos que acaban llegando hasta los mares y los ríos, y que más tarde son ingeridos por los peces, que a su vez sirven de alimento para los seres humanos. Esto nos da una idea de la gravedad de no saber gestionar bien este tipo de desechos.

Hay que saber separar estos residuos del resto. Un primer paso será la concienciación, que el usuario asuma como algo propio que está obligado a llevar a cabo hábitos de consumo sostenibles y comportamientos cívicos en lo que a la gestión de sus residuos se refiere. Lo siguiente será saber muy bien en qué lugares se encuentran los puntos de recogida de pilas usadas, así como los lugares de recogida de bombillas estropeadas.

Por fortuna, en 2012 la Unión Europea puso fin a la comercialización de las bombillas tradicionales, que estaban compuestas por unos altos índices de mercurio, entre otros elementos. Las bombillas de bajo consumo que se comercializan en la actualidad son más respetuosas con el medio ambiente, pero aún siguen teniendo una mínima composición de mercurio, por lo que también habrá que estar alerta cuando se estropeen.

 

Son las propias personas las que han de dar un paso al frente y encargarse de llevar estos desechos hasta los puntos ecológicos que están fijados en cada zona. Por lo general, los Ayuntamientos de las localidades facilitarán información acerca de dónde se sitúan estos puntos de recogida, por lo que

es importante estar al tanto de ello. Los programas de las consejerías de Medio Ambiente de las regiones españolas también están trabajando en llevar a cabo tareas de divulgación, de manera que sean las generaciones más jóvenes las que crezcan asumiendo las consecuencias de esta problemática.

Las bombillas de LED suponen un gran avance en esta materia, ya que no contienen mercurio, lo que significa que las emisiones nocivas para el medio ambiente se reducirán poco a poco de forma considerable. Aunque las LED ahora sean algo caras, lo más lógico es que la tendencia del mercado las vaya haciendo accesibles para todo tipo de consumidor de electricidad.

Por desgracia, algunas organizaciones ecologistas siguen opinando que no existe la suficiente información acerca de cómo las personas deben deshacerse de las pilas y de las bombillas incandescentes. Por su lado, las organizaciones de consumidores también siguen poniendo de su parte para que la sociedad termine de asumir su rol en este escenario.

Para deshacernos de las lámparas, es esencial depositarlas en contenedores adecuados; no podemos dejar pasar por alto el hecho de que las emisiones de metil mercurio no se eliminan de la atmósfera. De gran ayuda será también recurrir a Ambilamp, un sistema integrado que se ocupa de gestionar las lámparas gastadas dentro del territorio español; en su página web, cada usuario puede comprobar en qué ubicación exacta se encuentra cada punto de recogida y cuáles son los contenedores en los que se deben depositar los fluorescentes, las bombillas de bajo consumo y los halógenos.

Y es que hay que tener muy presente que miles de toneladas de residuos de aparatos electrónicos y eléctricos acaban acumulándose cada año, con la tragedia medioambiental que esto supone. Por fortuna, en los últimos años esta tendencia parece irse reduciendo, merced a la concienciación social y al cambio de elementos en las bombillas más en boga del mercado.

En lo que a las pilas se refiere, lo mejor sin duda es apostar por su reciclaje. Hay que recordar que las pilas poseen distintos químicos tóxicos y diferentes metales pesados, por lo que hay que evitar por todos los medios que acaban en los suelos o en las aguas. También la iniciativa privada está luchando contra este problema; cada vez más tiendas y establecimientos vinculados a la mecánica y a la electricidad se ofrecen para servir como puntos limpios de recogida.

En cualquier caso, lo más aconsejables es tener en casa pequeñas cajas en las que ir almacenando las pilas y las bombillas que ya no sirven; luego, para no tener que ir hasta los puntos de reciclaje constantemente, se puede ir cómodamente a echar todos estos residuos de una sola vez. Los hábitos domésticos determinarán la eficacia del reciclaje.

¿Cómo hacer una instalación eléctrica en una casa?

Llevar a cabo una instalación eléctrica en toda una casa es una tarea más que compleja y dificultosa, por lo que deberá afrontarse con paciencia, con cautela y con pericia. Lo primero es rodearse de las máximas protecciones y precauciones posibles, pues no se trata de ningún tipo de juego, sino de algo serio. Por tanto, para garantizar la seguridad de los implicados en la instalación, será necesario pasar a cortar por completo el suministro eléctrico, de manera que podrá desconectarse el interruptor general.

En esta misma línea de asegurar la protección, también será importante tener muy en mente que hay que maniobrar con el máximo respeto hacia la normativa que se encuentre vigente en el Reglamento Electrotécnico para Baja Presión, el también conocido como RBT. Si no se conoce muy bien el marco en el que se ha de operar, lo más conveniente será preguntar a un instalador con autorización. Trabajar en todos los casos con herramientas fiables y resistentes y con productos con homologación hará más fácil y seguro el trabajo.

Ahora bien, para entrar en materia y ponerse manos a la obra en la instalación eléctrica de una vivienda, lo mejor es ceñirse al guion de un proceso ordenado y riguroso. No estaría mal empezar haciendo un esquema de toda la instalación; en un croquis o boceto de la vivienda pueden irse indicando todos los departamentos y las estancias que van a beneficiarse del paso de la luz y de la corriente, así como todos los enchufes, los interruptores y los puntos de luz.

Dentro de este mapa visual, el cual servirá como orientación, pueden irse uniendo en un mismo color de rotulador los puntos comunes y los diferentes circuitos. Por ejemplo, pueden pintarse de un mismo tono todos los enchufes de una determinada resistencia en amperios. Y es que es muy importante tener claro desde un principio por dónde va a ir cada circuito y cómo se va a comportar en el futuro; así, pueden dibujarse circuitos para la cocina y el horno, para los puntos de iluminación, para los enchufes generales y el frigorífico, para las lavadoras y lavavajillas, para los baños y enchufes auxiliares de cocina y aseos, etc.

Habrá que prestar una atención especial al cuadro de mando y protección de la instalación eléctrica, ya que allí se situarán los elementos encargados de proteger todo el circuito eléctrico de la casa. Por eso, habrá que centrarse en mimar el interruptor general automático (se ocupa de prevenir cortocircuitos), el interruptor diferencial (ofrece una gran protección ante la amenaza de un escape de corriente) y los pequeños interruptores automáticos (los PIAs protegen la instalación de las sobrecargas y cortocircuitos de distintos elementos de la vivienda).

De la correcta colocación de los PIAs dependerán la iluminación, las tomas de corriente de uso general, las instalaciones del aire acondicionado y la calefacción eléctrica, las tomas de corriente de los cuartos de baño y la cocina, el funcionamiento futurible de la vitro y el horno, la conexión de la lavadora y el lavaplatos, la conexión con la caldera o el termo, etc.

También habrá que esmerarse en el trazado de los cables eléctricos, algo que puede llevarse a cabo de manera superficial o empotrándolos, algo que aportará más ventajas, pero que precisa de faenas de albañilería y de más horas de trabajo. Sea como sea, no estará mal que los tubos empotrados en las paredes queden en recorrido horizontales a menos de cincuenta centímetros del techo y el suelo; por su parte, los tubos verticales no han de separarse más de veinte centímetros de los ángulos de las esquinas.

Será fácil distinguir los distintos cables gracias al color de cada uno: el verde y amarillo es conductor de tierra; el marrón o grisáceo, conductor de fase; el azul, conductor neutro. No debemos olvidarnos de que las tomas de corriente tienen que conectarse sí o sí al conductor de tierra, al de fase y al neutro. El siguiente paso será colocar de una vez los interruptores y los enchufes en los lugares que teníamos planificados ya en el croquis. Será conveniente instalar los enchufes a más de veinte centímetros del suelo y los interruptores a un metro sobre el nivel del suelo; no obstante, esto dependerá de las características de cada habitación o habitáculo.

La distribución de mecanismos también deberá tener en cuenta, pues es vital colocar los interruptores en dos zonas de cada cuarto, de modo que se pueda apagar y encender de manera cómoda; la distribución de los enchufes deberá tratarse con detenimiento, dando a los salones más amplios la posibilidad de albergar un mayor número de enchufes que las habitaciones. Asegurarnos de que los baños cumplen con las normas de seguridad será uno de los últimos pasos, velando siempre por respetar tanto el volumen de prohibición como el volumen de protección.